miércoles, 1 de mayo de 2019

Un ejército de soldaditos para curar a Álvaro

Una tarde de verano, después de todo el día corriendo y nadando, jugando al Rescate, al Bote bote, al Tren de la bruja, y por supuesto, al Fútbol, nos relajamos un rato charlando en un banco los colegas, sin cascos, sin Play, cuando se nos acercó un chico de la pandilla de los mayores, esos que a veces se divertían quitándonos el balón y haciéndonos correr como marionetas para su diversión y, a los que nos referíamos cuando conseguíamos recuperar el balón con aquel temible corte de manga, menos sutil que la actual peseta, pero más reconfortante. Aquel chico nos dio una lección aquel día. Vacilando nos contó como había pasado unos meses en Inglaterra, y había regresado con unos vaqueros nuevos. Levantándose la camiseta pudimos ver la etiqueta de aquellos pantalones: PEPE. Aquello nos arrancó sonoras carcajadas. ¿Cómo iban a ser buenos unos pantalones de marca PEPE? Aquel chico nos dijo, "ya veréis, en un par de año estarán de moda aquí también". 

Años después, en clases de dibujo técnico nos explicaron que la moda llegaba siempre a España con un par de años de retraso, y recordé las palabras de aquel sabio adolescente. Hoy ocurre los mismo, pero con las nuevas terapias. Y es que, desde diciembre 2018, se ha empezado a aplicar en España la terapia CAR-T subvencionada por la sanidad pública, una terapia aprobada en verano de 2017 en Estados Unidos, país en el que aún no saben cómo pagar esta costosa ($450.000) terapia, que cura a pacientes con determinadas leucemias y linfomas que ya no respondían a ningún tratamiento y cuya esperanza de vida es de pocos meses.  

Esta semana conocíamos la noticia de Álvaro, que a sus 6 años y tras luchar casi toda su vida contra la Leucemia linfoblástica aguda, una enfermedad rara que afecta a 3 o 4 de cada 100.000 niños, se une a la lista de héroes y heroínas que ya ha sido tratado con el CAR-T financiado por el sistema de salud Español, el fármaco Kimriah de Novartis. En esta terapia se usan los propios linfocitos del paciente que se modifican genéticamente para convertirlos en el ejército de soldaditos capaces de eliminar el cáncer.

La noticia ha sido divulgada por todos los medios de comunicación, pero pocos la dan correctamente, por eso yo me remito a la nota de prensa del hospital en el que fue tratado, el Sant Joan de Déu. Si bien la terapia ha llegado año y medio después a España, podría decirse que ha sido una aprobación rápida. Pero en lo que destaca España es en la capacidad que tiene por la calidad de su sanidad y de sus hospitales, y en su capacidad para participar en ensayos clínicos. Por eso Álvaro se une a las historias de otros pacientes como el de David, un adolescente que llevaba sufriendo la misma enfermedad desde los 5 años fue tratado durante el ensayo clínico de Novartis, y lleva 3 años libre de enfermedad, por lo que se puede considerar curado. El tratamiento lleva 7 años asombrando a la comunidad médica y científica, pero no todos se curan, alrededor de un 40 % de los pacientes tratados pueden volver a recaer. Sin embargo, la investigación prosigue, y hay decenas de CAR-Ts en desarrollo que no solo tratan de mejorar sus resultados en estas enfermedades, si no que tratan de hacerse útiles en otros tipos de tumores que a día de hoy siguen sin solución. Apostar por la investigación es una apuesta segura pero no da votos, ¿apostarán algún día nuestros políticos por ella?


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