miércoles, 4 de abril de 2018

TE CAMBIO A ROVIRA POR FALCIANI

Cada vez es más difícil elegir a qué país exiliarse.

Cuando Marta Rovira y Anna Gabriel eligieron Suiza para huir de la justicia española, tal vez fuera improvisado y estaba muy claro que no pensaron en el historial de Suiza de extradiciones a España. Impecable. Quizá sí sabían que la justicia española había evitado la extradición de Hervé Falciani y que se la tenían guardada. Para Puigdemont estaba claro que el sitio era Bélgica, por lo que cabe hacerse varias preguntas: ¿Por qué no repitieron país? ¿Por qué Puigdemont no se quedó quietecito en Bélgica?

Si para los políticos en apuros es difícil buscar un país refugio, para los chivatos aún lo es más difícil. 

Falciani, quien filtró datos de más de 100.000 cuentas del banco HSBC de Suiza que escondían dinero procedente del blanqueo de capitales y en muchos casos defraudadores de las haciendas de sus países de origen, se salvó por poquito de la extradición. Eligió como país refugio uno en el que desvelar secretos bancarios no era, supuestamente, delito. España. Bueno, con un poquito de ayuda de los servicios secretos de Estados Unidos. 

Pero Marta Rovira y Anna Gabriel le han hecho la puñeta. Si bien la justicia española ignoró la orden de detención internacional impuesta por Suiza en 2012, ahora parece que se lo está pensando mejor. Pero ¿quién puede dudar de la justicia española? ¿No estaremos insinuando que esto es un intercambio de cromos?

Bueno, haya o no partida, habrá que estar atentos al destino de Falciani. Le esperan unos cuantos años en la cárcel en Suiza si el juez decide extraditarlo. Solo en España se han recuperado 260 millones de euros defraudados, de unos 6000 que se calcula que habría en la lista Falciani de defraudadores españoles. En sus listas había narcos, terroristas e información sobre el funcionamiento de los bancos y sus paraísos fiscales. 

Si bien no sabemos dónde huir para evadir a la justicia, lo que sí sabemos es dónde enviar dinero defraudado. Ya en El puño de Dios, Frederick Forsyth relata como un infiltrado en el gobierno de Sadam Husein va ingresando en un banco Suizo todo el dinero que le paga la CIA por la información que les proporciona sobre el ejercito de Sadam Husein y sus supuestas armas de destrucción masiva. Pero ni la CIA, ni el banco suizo, ni el propio filtrador... ¿Al final quién es el más listo? Bueno, eso lo dejo a los curiosos que se quieran leer este BESTSELLER


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